AMARA
AMARA
Amara, mi niña,
¡Cuánto de mi queda
suspendido en el vacío,
solo conexo en la ignorancia!.
Y la cuesta que no cesa.
Sales de la carne, y te encumbras
queriendo alcanzar lo inalcanzable,
y en el camino te agotas.
¿Qué debiera hacer un moribundo
que retrocede, mas no quiere?.
¿Cómo vivir nuevamente
en la inanición de la carne
viniendo saciado de vida?,
Amara, mi vida.
Dime tu el nombre del río,
y me sumergiré en sus aguas
para escuchar tus baladas.
¿Cómo devolverle al mundo
cuanto del mundo tomé,
y volverme inmaculado
al lugar de donde vine?,
dime mi niña bendita,
¿Cómo puedo yo vivir sin ti?.
¡Ah!, que ahogo,
y que ingratitud la del aire,
que aun habiéndole servido
siempre con respeto,
ahora no me penetra
y juega jadeando
a tomarme y no tomarme.
¡Ah!, si yo supiera
cuánto de ignorancia venciera
con el canto de la palabra callada,
créeme Amara querida,
que desde ya la silenciara.


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